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7 de enero de 2014

¿Qué sexo desean las mujeres?

- Hago el incapie de que estos articulos son solo la difusion de su autor, con la unica razon de darlo a conocer, todo lo que aparece aqui, son sus derechos y su grandioso trabajo para poder conocer mas acerca de este mundo -
Por: Anne Cé | 07 de enero de 2014

Me llama mucho la atención que aún hoy se siga hablando del deseo femenino como un tenue anhelo, algo pasivo, ligado fundamentalmente al sentimentalismo y siempre a la espera del fervor masculino para despertarse.
Hay hombres que todavía piensan que a seducir se aprende en un manual de técnicas exclusivamente masculinas, que ellos son los que tienen que conseguir activar una respuesta afirmativa de la renuente dama porque, al parecer, creen que las chicas no tienen ganas de sexo, salvo que los varones se lo trabajen mucho.
Y que ellos lo crean, vaya y pase, pero ¿hasta cuándo vamos a disimular las mujeres que sí nos gusta desatar la pasión, que sí jugamos y que lo hacemos activamente desde el inicio de los tiempos? ¿Quién puede sostener, a esta altura del mundo, que las mujeres somos naturalmente pasivas, que el instinto es de los otros? ¿Resulta creíble fingir que todos nuestros impulsos eróticos (y hablo de todas las veces en que nuestros genitales se irrigan en sangre encendida) son más elevados que los meramente testosterónicos?
Claro que habrá quien no se lo note, porque la represión cultural de siglos y siglos ha hecho su parte en nuestro desconocimiento de las sensaciones del propio cuerpo pero, ¿no es hora de empezar a reconocerlo y salir de la jaula familiar, social y cultural en la que permanecemos aunque nos abran la puerta?
Como dice Lars Von Trier en Nymphomaniac, las mujeres hemos logrado desembarazarnos de algunos mandatos (entre ellos, los religiosos) pero no del pecado, un concepto por el que seguimos autoimponiéndonos castigos desde la Edad Media, cuando éramos las brujas lujuriosas que lo contaminábamos todo o que dejábamos "lisos" a los hombres, despojados de sus genitales.
Es cierto, somos esquivas con los que no nos gustan. Y quizá nos hagamos las 'difíciles' en alguna otra oportunidad, porque nos han formado largamente para serlo. Por su parte, a los maridos les ha convenido pensar que la mujer es difícil de convencer (para qué crearse fantasmas si la promiscuidad ya se ha decretado como una característica puramente masculina, ¿no?)
Si las señoras no tienen necesidades que excedan el lecho matrimonial, la sociedad luce bastante menos caótica. Luce, porque las mujeres han aprendido a negar o maquillar sus ganas para sobrevivir (literalmente, si recordamos la caza de brujas de la Edad Media y, metafóricamente, si tenemos en cuenta el descrédito actual con que carga una chica a la que se acusa de ser 'ligera de cascos' o 'casquivana').

Fragmento/ tomado de el País a través del muro de C.Baratti. Gracias, continuará
 

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